El Hotel dei Borgognoni se encuentra en la tranquila y céntrica via Del Bufalo, llamada así por la presencia del imponente palacio de la homónima familia de origen toscano. Establecidos en Roma desde el ‘200, los Del Bufalo dieron una importante contribución al desarrollo urbanístico de la ciudad, en particular a las obras hidráulicas realizadas en aquellos siglos: no al azar, el nombre originario de la calle era via della Chiavica del Bufalo, dado que la misma atravesaba el área comprendida entre la Fontana di Trevi y la Piazza di Spagna, donde un acueducto con grandes arcadas, hoy semienterrado, llevaba el agua virgen a la ciudad. El palacio nobiliario que aún hoy vemos reedificado en el Seiscientos, sobre los cimientos de una fábrica del siglo XVI.
En la zona se extendía también el gran jardín de la villa de los Del Bufalo, enriquecido por un casino de fachadas con frescos espléndidos y por una fuente decorada con rocas y volutas raras, grupos escultóricos y mármoles preciosos. El jardín fue desmembrado completamente a finales del ‘800, y el casino del siglo XVI fue destruido con la apertura de via del Tritone, cuando se construyeron nuevos edificios en ambos lados.
El escudo y el nombre del hotel se relacionan con la población borgoñona que a partir del siglo XV estuvo presente en el área de la ciudad alrededor de la Piazza S. Silvestro. Después del Cisma de Occidente, en efecto, muchos extranjeros llegaron a Roma de varios países del mundo cristiano, asociándose en cofradías y reuniéndose generalmente en el mismo barrio. Particularmente numerosos fueron los Borgognoni, llegados desde la Franca Contea, una región de Borgoña oriental en el límite con Suiza, separada de Borgoña misma en 1477. En Roma, los Borgognoni dieron vida a una nutrida y vivaz comunidad de comerciantes y banqueros, que se establecieron en la zona alrededor del Corso. Es justamente de ello que recibió el nombre de via Borgognona.
En 1650 los Borgognoni se reunieron en el Oratorio de la Purificación (hoy desaparecido), situado cerca de los Banchi Vecchi y concedido a la Confraternidad de las Cuatro Naciones Francesas. Los Borgognoni crearon luego una confraternidad nacional propia, bajo el patronato de San Andrés apóstol, Claudio y de la Inmaculada, según el culto mayormente difundido en su tierra originaria. Su nueva sede fue la pequeña iglesia de los Bernardos Reformados, en los alrededores de S. Silvestro, zona en la que la comunidad promovió la construcción de muchas casas y tiendas, en particular talleres de torneado y relojería.
En el ‘700 la comunidad romana de los Borgognoni obtuvo el permiso pontificio para reconstruir la iglesia y consagrarla a los santos protectores de Borgoña, confirmando así definitivamente su presencia en la zona.
El Hotel de los Borgognoni tiene su sede en el palacete del ‘800, que en un momento perteneció a los hermanos Farmiento, que después de 1870 promovieron su restauración, llevándolo a la misma altura de los dos edificios adyacentes.
En la actualidad el Hotel mantiene la filosofía y el gusto transmitido durante muchos siglos, recreando una realidad histórica que no quiere y no debe decaer, a pesar de avanzar a la par de los tiempos.


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